La evidencia oficial chilena muestra que, en femicidio, el mayor riesgo no suele venir del desconocido absoluto, sino del agresor que ya tenía acceso a la víctima: conviviente, pareja, expareja o sujeto con cercanía funcional y capacidad de control.

Introducción

En el imaginario popular, el homicida suele aparecer como una amenaza exterior, ajena y repentina. Sin embargo, cuando se revisan los datos oficiales sobre femicidio en Chile, el patrón dominante es distinto. El riesgo letal no se concentra principalmente en el desconocido absoluto, sino en quien ya tenía acceso a la víctima, conocía su rutina y operaba dentro de una relación previa de cercanía, convivencia o control.

Esto obliga a corregir una intuición social muy extendida. En femicidio, el problema no es solo la irrupción de un agresor extraño, sino la existencia de vínculos previos que permiten vigilancia, acceso, manipulación y reducción de la percepción inicial de amenaza. Por eso, desde una perspectiva forense, resulta más preciso hablar de agresor de proximidad.

Idea central: en Chile, el femicidio se comprende mejor desde la lógica del agresor cercano que desde la imagen del desconocido absoluto.

Hallazgos clave sobre femicidio en Chile

Durante 2025 se registraron 46 víctimas de femicidio consumado en Chile. La evidencia oficial muestra que estos hechos ocurrieron, de manera predominante, dentro de contextos de violencia intrafamiliar, convivencia o relaciones previas de cercanía.

46
víctimas de femicidio consumado registradas en Chile durante 2025.

95,7%
de los casos ocurrió en contexto interpersonal de violencia intrafamiliar.

80,4%
de las víctimas fue agredida en un domicilio particular.

54,3%
mantenía convivencia con el victimario.

78,3%
no registraba denuncias previas contra el agresor.

Qué significa realmente «agresor de proximidad»

La expresión no debe entenderse de forma simplista. No se trata únicamente del vecino en sentido territorial. En términos técnicos, el agresor de proximidad es quien dispone de acceso estable a la víctima, conoce sus horarios, puede anticipar sus desplazamientos y tiene mayores posibilidades de controlar la interacción o aprovechar momentos de vulnerabilidad.

La proximidad relevante, por tanto, no es solo geográfica. También es funcional y relacional. Puede existir dentro de la convivencia, dentro de una relación de pareja, en una separación conflictiva o en un vínculo previo donde el agresor mantiene continuidad de contacto y capacidad de vigilancia informal. Esa cercanía es la que transforma la confianza, la rutina o la familiaridad en una ventaja táctica para el victimario.

El espacio doméstico como principal escenario de riesgo

Uno de los hallazgos más claros del informe oficial es el lugar de la agresión. En 2025, el principal espacio en que fueron atacadas las víctimas de femicidio fue el domicilio compartido con el victimario, con un 50,0% de los casos. Si se agregan el domicilio de la víctima y el domicilio del agresor, el 80,4% de las víctimas falleció tras una agresión en un domicilio particular.

Este dato es decisivo. El espacio doméstico no aparece aquí como una zona naturalmente segura, sino como el principal lugar de ocurrencia del hecho letal. Eso explica por qué la prevención no puede depender exclusivamente de medidas orientadas al espacio público. En femicidio, una parte sustantiva del riesgo se encuentra al interior de relaciones y escenarios ya conocidos por la víctima.

El vínculo con el victimario importa más que la imagen del extraño

El vínculo entre víctima y agresor confirma el mismo patrón. En 2025, el 54,3% de las víctimas mantenía convivencia con el autor. Otro 15,2% fue asesinada por su pareja sexual o sentimental, y un 21,7% por exconviviente o expareja. La lectura técnica es inequívoca: el femicidio chileno se estructura, mayoritariamente, dentro de relaciones íntimas o previamente íntimas.

Dicho de otro modo, la cercanía no reduce el riesgo por sí sola. Muchas veces, precisamente, lo hace viable. Quien ya está cerca necesita menos esfuerzo para acceder, menos preparación para ubicar a la víctima y menos exposición para controlar el entorno previo al ataque.

La ausencia de denuncia previa no equivale a ausencia de peligro

Uno de los errores más frecuentes en el debate público consiste en creer que el riesgo grave solo existe cuando ya ha sido denunciado. La evidencia chilena contradice esa idea. Durante 2025, el 78,3% de las víctimas de femicidio no registraba denuncias previas contra su victimario.

La conclusión es incómoda, pero necesaria: una parte importante del riesgo letal permanece fuera del radar institucional hasta etapas muy avanzadas. Por eso, la evaluación preventiva no puede descansar únicamente en la existencia de una denuncia formal. También debe atender a señales de control, amenazas, aislamiento, escalamiento de conflicto y acceso persistente del agresor a la víctima.

Qué muestran los datos sobre los victimarios

El primer informe oficial sobre victimarios de femicidio en Chile refuerza la lógica de cercanía. El análisis consideró 62 autores identificados de femicidios consumados durante 2024 y el primer semestre de 2025. En el 81,8% de los casos, el femicidio ocurrió en la misma comuna de residencia del autor, lo que reafirma que este tipo de violencia se produce principalmente en contextos de cercanía, vínculo previo o convivencia.

Ese mismo informe indica que el 74,2% de los agresores tenía antecedentes penales por algún delito. Sin embargo, solo el 27,3% presentaba antecedentes específicamente vinculados a violencia intrafamiliar, y apenas el 6,1% contaba con condenas previas por esa materia. Esto sugiere que el riesgo real no siempre queda tempranamente capturado por las categorías formales de VIF, aun cuando el agresor ya arrastre trayectorias previas de contacto con el sistema penal.

Hallazgo preventivo: la falta de denuncia previa no demuestra ausencia de riesgo, y los antecedentes específicos por VIF no agotan la detección temprana del peligro letal.

Una precisión necesaria: esto no describe todo homicidio en Chile

Conviene ser rigurosos. Este patrón es muy sólido para femicidio, pero no debe extrapolarse sin matices al homicidio general. El informe nacional de 2025 señala que, considerando el universo completo de homicidios consumados en Chile, la vía pública concentró el 59,5% de las agresiones letales.

Eso obliga a distinguir fenómenos. El femicidio presenta una estructura predominantemente relacional y doméstica. El homicidio general, en cambio, es más heterogéneo y responde también a dinámicas de violencia en espacio público, criminalidad organizada y conflictos interpersonales de otro tipo. Mezclar ambas realidades empobrece el análisis y debilita la prevención.

La evidencia internacional va en la misma dirección

La tendencia chilena no aparece aislada del contexto global. Según UNODC, en 2024 unas 83.000 mujeres y niñas fueron asesinadas intencionalmente en el mundo. De ese total, el 60%, equivalente a 50.000 víctimas, murió a manos de parejas íntimas o familiares. El dato resume bien el problema: la violencia letal contra mujeres se concentra de manera desproporcionada en vínculos cercanos.

Por eso, la figura del agresor de proximidad no es un recurso retórico ni un mero hallazgo local. Es una categoría analítica útil para comprender un patrón persistente de riesgo, tanto en Chile como a escala internacional.

Implicancias para la prevención

Si la evidencia se toma en serio, la prevención no puede apoyarse únicamente en el miedo al extraño. Debe concentrarse en indicadores más concretos: convivencia conflictiva, separación reciente, amenazas, control coercitivo, acceso continuo del agresor, violencia previa, vigilancia informal y reducción progresiva de la autonomía de la víctima.

En términos prácticos, la lección principal es severa pero clara: en femicidio, el peligro suele estar mucho más cerca de lo que la cultura está dispuesta a admitir. El desafío institucional no consiste solo en reaccionar ante el hecho consumado, sino en aprender a reconocer con mayor precisión las estructuras de riesgo que lo preceden.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un agresor de proximidad?

Es un agresor que ya tiene acceso a la víctima, conoce su rutina y mantiene una relación de cercanía funcional, territorial o afectiva que reduce la percepción inicial de amenaza.

¿El femicidio en Chile ocurre principalmente en la vía pública?

No. En 2025, el 80,4% de las víctimas de femicidio fue agredida en un domicilio particular, y la mitad de los casos ocurrió en el domicilio compartido con el victimario.

¿La falta de denuncia previa significa que no había riesgo?

No. Durante 2025, el 78,3% de las víctimas de femicidio no registraba denuncias previas contra su victimario, lo que demuestra que el riesgo puede existir antes de quedar formalmente documentado.

¿Este patrón sirve para explicar todo homicidio en Chile?

No. Sirve especialmente para comprender el femicidio. En el homicidio general, la vía pública sigue siendo el principal lugar de ocurrencia, por lo que la estructura del fenómeno es distinta y más heterogénea.

Conclusión

La evidencia disponible permite sostener una tesis precisa: en Chile, el femicidio se comprende mejor desde la lógica del agresor de proximidad que desde la imagen del desconocido absoluto. El acceso, la convivencia, la relación previa y la capacidad de control no son elementos secundarios. Son parte de la estructura misma del riesgo letal.

Una prevención responsable exige, por tanto, abandonar lugares comunes y trabajar con datos verificables. Solo así es posible reconocer patrones reales de peligro, mejorar la comprensión forense del fenómeno y orientar intervenciones más lúcidas y más tempranas.


Fuentes

  1. Centro para la Prevención de Homicidios y Delitos Violentos. Informe nacional de víctimas de homicidios consumados en Chile 2025.
  2. Subsecretaría de Prevención del Delito. Primer informe sobre victimarios de femicidio en Chile.
  3. UNODC. 137 women and girls killed every day by intimate partners or family members in 2024.

Descubre más desde IDEF Internacional

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario